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Opinión 24-04-2026 06:38

Candidata a la alcaldia de Santander

Santander en tensión: una ciudad que necesita volver a escucharse. Angelica Bolivar Parra

Para mí, la clave está ahí: pasar de una participación reactiva a una participación que forme parte del diseño de la ciudad. No esperar al conflicto para escuchar, sino convertir la escucha en parte del método de trabajo.

 

En Santander llevo tiempo con una sensación que, hablando con vecinos de distintos barrios, cada vez encuentro más compartida: la ciudad se está decidiendo demasiado lejos de quienes la viven cada día. No hablo solo de política en abstracto, sino de algo mucho más cotidiano y cercano: la impresión de que muchas decisiones llegan cuando todo está ya bastante encarrilado.

Y esa sensación no aparece de la nada. Se ha ido alimentando con conflictos muy concretos.

El caso del parking de autocaravanas en Mataleñas es quizá el más claro. El Ayuntamiento lo plantea como una medida de ordenación del turismo y la movilidad. Sin embargo, muchos santanderinos lo han vivido como una intervención con un impacto significativo en un espacio natural muy sensible. He visto cómo las protestas, las concentraciones y la recogida de firmas no iban solo contra un proyecto en particular, sino contra una idea de fondo: la de que la ciudadanía llega tarde a decidir sobre su propio entorno.
Algo parecido ocurre con el McDonald?s del Ensanche. Más allá del nombre o de la marca, lo que se debate en el fondo es qué ciudad queremos en el centro. Hay quien lo ve como una actividad económica normal dentro de la vida urbana, y quien siente que el espacio público va perdiendo poco a poco una identidad más cuidada y coherente. Y cuando no existe una conversación clara sobre ese modelo de ciudad, cada decisión aislada acaba convirtiéndose en un conflicto.
También está el caso de la Policía Local, con protestas y reivindicaciones que vienen de lejos. No es un problema puntual, sino un malestar acumulado durante años, que termina afectando a un servicio esencial y a la propia estabilidad institucional.
Y, junto a todo esto, el conflicto de los residuos urbanos, que se ha dilatado durante 56 meses. Más allá de lo técnico, lo que deja es una sensación de bloqueo prolongado en algo tan básico como el funcionamiento cotidiano de la ciudad.
En este contexto, comparto una percepción que muchos vecinos expresan de distintas formas. Se habla de una gestión demasiado cerrada, poco permeable. Incluso aparece, como metáfora, la idea de un ?cortijo?, no como una acusación literal ni personal, sino como una forma de describir la sensación de que las decisiones se concentran en muy pocos espacios, que a veces parecen responder a dinámicas alejadas de la ciudadanía, y que, tras unas elecciones, al vecino se le relega a un papel casi pasivo, como si su voz tuviera poco margen real de influencia.
Y aquí es donde, desde mi punto de vista, hay que cambiar algo importante.
Creo que Santander necesita abrir otra forma de hacer política local. No una participación que llegue al final, cuando ya toca protestar o intentar corregir lo que está hecho, sino una participación real desde el principio. Me refiero a sentarse antes, escuchar de verdad a los vecinos, incorporar lo que aportan quienes viven cada barrio cada día y construir los proyectos con ellos, no solo explicarlos después.

Para mí, la clave está ahí: pasar de una participación reactiva a una participación que forme parte del diseño de la ciudad. No esperar al conflicto para escuchar, sino convertir la escucha en parte del método de trabajo.

Eso implicaría algo sencillo en teoría, aunque más complejo en la práctica: buscar acuerdos antes de que los proyectos estén cerrados, entender la planificación urbana como un proceso compartido, y dar un peso real a la experiencia cotidiana de la gente en las decisiones.
Creo que, si eso no cambia, seguiremos atrapados en la misma dinámica: decisiones que generan rechazo, protestas que llegan tarde y una sensación cada vez mayor de distancia entre la ciudad y quienes la habitan.
Santander no necesita solo proyectos distintos. Necesita una forma distinta ?y más cercana? de decidirlos.

Nota:Angélica Bolivar Parra optará a la alcaldia de Santander

 

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Comentarios(2):

Namata - 24-04-2026

Solo estoy de acuerdo parcialmente. No estoy de acuerdo en que los ptoyectos de cada barrio los decidan SOLO los vecinos de ese barrio. Si pagamos todos, decidimos todos y si no estan de acuerdo que se independicen del resto de la ciudad. Hay proyectos que ningun barrio quiere (depuradoras, basureros, carceles....) y sin embargo alguien tiene que decidir que barrio los tiene que asumir. El momento de la participacion vecinal es la informacion publica y no el momento de iniciarse las obras. Esto es de primero de urbanismo. Lo que usted dice, solo tres cosas y veo que ya no protesta de Piquio, es una muestra de lo bien que lo hace la alcaldesa (ya se que esta frase causará que no se publique este comentario)

Cmm - 24-04-2026

Una candidata que quiere trabajar para Santander con mucho ánimo y honradez. Esto último es lo que más la significa. Pero lo tiene muy difícil porque en esta democracia que vivimos ya sea Santander, Madrid o Barcelona se vota no por gestión, sino por siglas. Y aunque la alcaldesa de aquí o la alcalde de allá lo haga muy mal si tienen unas buenas siglas detrás eso les apadrina. Cuando llegue una verdadera democracia, se estará más a la gestión y menos a las banderas.