El cuento de la buena pipa y los trenes de Cantabria. Carlos Magdalena
No vale ahora de repente montar una escandalera con los trenes que sólo sirve para llenar cuatro páginas y después olvidarse del tema. Hay que actuar con racionalidad, cosa que no se ha hecho en estos últimos 50 años. Todavía recuerdo cuando iba a estudiar a Barcelona y cogía el trenecillo, el actual con algunas variantes, con mi bocata y la maleta hasta las siguientes vacaciones y llegaba a Bilbao después de más de cuatro horas....